Entre Francia y Argentina


Publicado el 09/08/2018 en Egresados

Se llama Victoria Magnano, tiene 30 años y nació en Villa Trinidad, un pueblo santafesino de 3000 habitantes. Es egresada de Ingeniería Agronómica de nuestra Universidad y actualmente vive en Francia a dónde llegó por primera vez a través de un intercambio académico.

Este año, ella y dos compañeras se ganaron la posibilidad de representar a nuestro país en el 14° Festival Internacional de Jardines de Ponte de Lima, que tiene lugar desde el mes de mayo y se puede visitar hasta fines de octubre de 2018 en Portugal. Se presentaron con el proyecto “Estaciones que atrapan”, un jardín dinámico, inclusivo e interactivo relacionado con el clima.


“Estaciones que atrapan”, la propuesta de jardín dinámico e interactivo que presentamos durante el 14° Festival Internacional de Jardines de Ponte de Lima (Foto Amândio de Sousa Vieira).

–¿Cómo te orientaste al paisajismo y cuál es tu especialidad? 

–Mientras estudiaba agronomía hice un intercambio un año en Toulouse, Francia. A mi regreso, trabajé durante tres años en distintas actividades relacionadas al paisajismo, a la producción de plantas nativas argentinas, al arte floral y la gestión de una empresa familiar. Mi interés y actividad principal se centraba en la intervención de espacios verdes públicos y privados, desde un punto de vista de paisajismo responsable, es decir, teniendo en cuenta el impacto que se genera a nivel biodiversidad, en la utilización de recursos, respetando el paisaje existente, buscando un bajo mantenimiento y mayor sustentabilidad, adaptación de especies, entre otros.

–¿Cómo llegaste a vivir allí en Francia?

–En 2014 empecé la Maestría Internacional en Agronegocios en nuestra Escuela de Negocios (ICDA), y a fines de 2015 continué con la doble titularidad en la ESA (Escuela Superior de Agricultura) en Angers, Francia. A partir de ahí comencé a instalarme en ese país. En 2016, hice mi pasantía del master en una empresa francesa especializada en invernaderos de alta tecnología y presente en más de 80 países. Una vez finalizada la experiencia, me propusieron un puesto en logística, marketing y comunicación.

Al mismo tiempo, continué colaborando y trabajando para proyectos argentinos relacionados al paisajismo. Como consecuencia, a mediados de 2017 decidí volver a esa actividad que ejercía. Para comenzar, realicé capacitaciones y viajes técnicos en distintos lugares de Europa. Después indagué respecto al mercado francés, principalmente para detectar qué necesidades podía satisfacer en un mercado saturado de servicios de paisajismo.

–¿Qué estás haciendo actualmente?

–Estoy trabajando en diferentes áreas y proyectos relacionados al paisajismo y también a los agronegocios. En enero de 2018 decidí embarcarme en un gran desafío personal, convertirme en emprendedora en Francia, ofreciendo servicios personalizados de asesoramiento en diseño y mantenimiento de espacios verdes, orientado al desarrollo sustentable y paisajismo responsable. 

Con dos profesionales argentinas, Bárbara Del Fabro y Dina Cerutti, presentamos el proyecto “Estaciones que atrapan”, un jardín dinámico, inclusivo e interactivo relacionado con el clima, que fue seleccionado para ser parte del 14° Festival Internacional de Jardines de Ponte de Lima, Portugal.

Fue un orgullo para nosotras ganar y poder representar a nuestro país por primera vez en este evento internacional. Este festival propone cada año una temática diferente y 10 proyectos son seleccionados por un jurado de profesionales, para ser realizados y visitados por más de 250 mil personas entre los meses de mayo y octubre de cada año.

Al mismo tiempo, continúo trabajando en la Argentina, concretamente en un proyecto que me apasiona. Se trata de una propuesta de jardín terapéutico, de bienestar, para personas mayores o con problemas de salud, para un geriátrico. Es algo que recién se empieza a plantear y en muchos países se está comenzando a estudiar e indagar al respecto. A mí personalmente me interesa mucho.

En este rubro hay muchos contrastes entre ambos países, con desafíos diferentes, y justamente esto es lo que me motiva a seguir aprendiendo y trabajando en los dos lugares.

Mi agenda profesional depende mucho de los proyectos y actividades del momento, de dónde se encuentre el cliente, de las reuniones de trabajo y la diferencia horaria. Me gusta poder combinar mi agenda francesa más definida con la agenda argentina más espontánea. Es una metamorfosis constante, una adaptación a cada realidad, cada desafío, cada cliente que va cambiando según el contexto, y se convierten en proyectos únicos y especiales.    

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