Juan Cruz, de intercambio en Austria


Publicado el 17/08/2018 en Comunidad universitaria

Un pequeño paraíso

Kufstein es una pequeña ciudad situada al oeste de Austria, provincia de Tyrol, muy cercana al límite de Alemania. Una ciudad con rasgos alemanes muy acogedora, de aproximadamente 18.000 habitantes. Las principales actividades recreativas que se desarrollan en la ciudad son al aire libre, ya que Kufstein está rodeada de montañas y tiene gran cantidad de lagos a pocos kilómetros. Esquí, snowboard, hiking, mountian bike son unos de las principales, siempre dependiendo de la época del año. En mi semestre de invierno, la mayoría de los chicos de intercambio compraron el pase por temporada para esquiar, e iban a la montaña dos o tres veces por semana. También era muy común armarte tu almuerzo e ir a comer a los lagos con el grupo.

Austria se encuentra geográficamente en el medio de Europa, lo cual, es una ventaja para las personas que desean realizar viajes al mismo tiempo que están estudiando, y los tiempos de la facultad te dan esa posibilidad. Kufstein tiene una central de trenes con destinos internacionales, por lo cual, es muy fácil viajar por este medio. Además, Múnich se encuentra sólo a una hora en tren, por ende, viajar en avión también es posible.

La ciudad tiene una universidad pequeña pero muy moderna, a la cual concurren gran cantidad de alumnos, tanto de Austria, Alemania e Italia. Los chicos que van de intercambio, llamados alumnos internacionales, ocupan un lugar importante en la universidad, ya que, la misma recibe, entre 80 a 100 alumnos por semestre, es decir, aproximadamente 1 cada 7 alumnos que concurren son extranjeros.

La Universidad

La Universidad de Kufstein no dicta la carrera de Contador Público, por lo que me inscribí como alumno de Comercio Internacional (International Business). Había una lista de materias (35 aproximadamente) que podía elegir para cursar, la mayoría de ellas, disponible solo para alumnos internacionales. Todas eran dictadas en inglés, aunque tenías la posibilidad de cursar en alemán. Yo cursé doce en todo el semestre.

Es muy distinto a lo que estamos acostumbrados acá. Parecían cursos o seminarios, con menor contenido teórico. Se buscaba el trabajo en equipo de personas con distintas culturas, trabajando principalmente diversas cuestiones de la actualidad, orientadas a la globalización del comercio. El cursado también era muy distinto. Había materias que duraban todo el semestre, que se cursaban una vez por semana; otras que duraban un mes, y otras que cursabas dos días y rendías el examen final al tercero, o sea que en tres días la terminabas. Cada semana era distinta, y no podías tener un calendario fijo, había semanas que cursaba todos los días, mañana y tarde, y otras que cursaba dos días, y podías hacer un viaje corto en el resto de la semana. La mayoría de los alumnos internacionales hicieron entre 10 a 13 materias. Al ser más cortas, eran más “accesibles” con relación a las de Córdoba. Para aprobar había diferentes métodos de evaluación: exámenes finales, presentaciones en grupos, trabajo prácticos en grupos o proyectos.

La universidad tenía organizado actividades deportivas diarias, fútbol, básquet, volley, yoga, natación, climbing, entre otras. Esto ayudaba mucho a la integración con el grupo. Participé en el equipo de fútbol y cada tanto iba a nadar y a hacer climbing. Jugamos un torneo de fútbol sala que estuvo muy bueno y nos fue bien, salimos terceros.

Compañeros. Conocer gente de otras culturas

Viví en una residencia universitaria a 15 minutos a pie de la universidad, en la cual, vivían la mayoría de los chicos que estaban haciendo el intercambio, por ende, después de un tiempo, te haces amigos muy cercanos, ya que la mayor parte del día, entre universidad y residencia, estas con las mismas personas. Me tocó vivir en habitación doble, compartía baño y cocina con un chico alemán pero tenía mi propio cuarto, bastante espacioso. Además, la residencia contaba con espacios comunes, en donde podíamos cocinar comidas más elaboradas y teníamos lugares para almorzar, cenar y hacer distintos festejos. La universidad buscaba la integración de los alumnos internacionales, por ejemplo, si los chicos de un mismo país, cocinaban algo típico en la sala común de la residencia para todos los que estaban de intercambio, la cena estaba financiada por la universidad, por lo cual, estos eventos eran frecuentes. 

Kufstein está muy bien situado para viajar. Hice diversos viajes durante mi estadía allá y aprendes mucho de la convivencia permanente, aunque sea unos días, con personas muy distintas a vos, muy distintas al argentino. En esos viajes se notaba mucho la diversidad de culturas que había en cada chico, pero siempre se caracterizó en todos los chicos el respeto y la inclusión hacia la otra persona.

Experiencia

La experiencia en Kufstein fue muy positiva. Le agradezco a la Universidad Católica de Córdoba y a la Universidad de Kufstein por esta posibilidad y por la predisposición de los encargados de Asuntos Internacionales de ambas instituciones, ya que en todo momento me sentí acompañado y pude contar con ellos ante cualquier eventualidad.

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