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Integración no es inclusión

Publicado el 26/08/2015 en Educación

Son dos miradas distintas, explica Rosa Blanco Guijarro, directora de la Organización de Estados Iberoamericanos en Chile. La investigadora fue invitada por nuestra Facultad de Educación en donde habló sobre las transformaciones necesarias para una educación inclusiva. Para ella, la prioridad pasa por cambios en las concepciones, por la formación con métodos más diversificados y currículum menos sobrecargados.

–¿Cuál es la diferencia entre integración e inclusión?

–La integración supone que el niño accede a la escuela común, pero se tiene que adaptar a lo que está, por tanto, se trabaja para que encaje en esa estructura. Por eso se hacen adaptaciones curriculares, apoyos, etc. La inclusión tiene otra mirada: cambiemos lo que hay, el currículum, las formas de evaluación, las formas de organización, de tal manera que sea la escuela la que se adapte a los niños. Aquí el apoyo es para todos y sobre todo va destinado al docente y a la familia para que sean cada vez más capaces de dar respuesta a los chicos.

Las diferencias tienen que ver con cómo se ha ido haciendo efectivo el derecho a la educación. La integración ya fue un avance, porque ha supuesto sumar a todos los niños a la escuela regular, pero desde una postura de que se adapten, independientemente de su lengua, su cultura y sus capacidades.

La inclusión no se refiere solo a los niños con discapacidad, hay otros chicos que pueden estar excluidos por su cultura, su orientación sexual, u otras condiciones. Tiene que ver con que todos se eduquen juntos y en igualdad de condiciones, respetando las diferencias y la identidad de cada uno. Es un proceso complejo que necesita cambios importantes en la escuela y en el sistema educativo.

–¿Cómo debe ser una escuela inclusiva?

–En una escuela inclusiva se transforman las prácticas educativas  para que todos los niños, sea cual sea su condición social, cultural, individual, o su discapacidad, puedan participar los más posible en las actividades, en el currículum y aprendan lo máximo posible. Esto requiere de un trabajo en colaboración de los docentes y otros profesionales.

Un ejemplo podría ser el caso de los pueblos originarios, en la inclusión deberían asegurar que el niño pueda hablar su lengua materna.

–¿Qué cambios debe realizar entonces la escuela común?

– A veces con la mejor intención, estamos discriminando: por ejemplo, si en el aula hay un docente exclusivo para un niño, muy posiblemente muchos de sus compañeros digan que es “lento” o “especial”.  

Hay que erradicar la idea de que estos niños aprenden de manera distinta o requieren de recursos diferentes porque cada niño tiene un estilo de aprender: algunos son más visuales o perceptivos, otros van de lo general a lo particular. Con esto quiero decir que muchos apoyos que requieren los niños con capacidades especiales, les vienen bien a todos.

Otro elemento es revisar los currículum que están muy sobrecargados y tienen un sesgo hacia ciertas culturas dominantes, o hacia ciertas competencias.

También es importante el acceso a las tecnologías que ofrecen muchísimas posibilidades para que los niños con discapacidad puedan participar en las actividades y acceder a la información.

–¿Cuáles son los principales obstáculos para lograr esta transformación?

–La mayor barrera tiene que ver con creencias, las falsas representaciones y los prejuicios. A veces se piensa que los chicos en la escuela especial aprenden más, pero muchas investigaciones muestran que no es así y sumado a eso, les impide algo fundamental que es socializarse con personas distintas.

Muchas veces la propia expectativa del docente hace que el niño aprenda más o menos. También hay que desterrar la idea de que hay que estar súper preparado para trabajar con estos niños.

–¿Qué cambios deberían darse en la formación de los docentes? 

–Un cambio que debe darse es en las prácticas pedagógicas. En general las escuelas tienen métodos muy homogéneos, muy transmisores como si todos los niños fueran iguales. Cuando uno diversifica, tiene un mayor repertorio de técnicas y estrategias para dar respuesta niños que aprenden de manera diferente y tienen intereses diferentes. Ahí es donde yo creo que los docentes no suelen tener la formación necesaria.

Otro tema es que hay que romper con el trabajo aislado cada uno en su clase con sus niños. Hay que pasar al trabajo en colaboración y que haya más de un docente dentro de la sala. Otro elemento es el aprendizaje cooperativo que se da entre los propios niños.

Los mayores desafíos tienen que ver con la formación inicial y continua para tener docentes comprometidos y preparados, equipos que sepan liderar procesos de cambio, y familias que colaboren. Hay un moviendo hacia la inclusión que ya no tiene marcha atrás. El tema es cómo hacemos ese camino.

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