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La sala de tres

Publicado el 16/02/2016 en Actualidad

Hoy en nuestro país es obligatorio asistir a la escuela desde los cuatro años por disposición nacional. Hace algunas semanas, el gobernador de Córdoba Juan Schiaretti, anunció un proyecto de ley para hacer obligatoria la sala de tres años en todas las escuelas de la provincia. Esta propuesta inició un debate que hizo reflotar diferentes enfoques y opiniones.

Universalización

Respecto a las ventajas y desventajas sobre la obligatoriedad de las salas de tres la licenciada en psicopedagogía María Magdalena Pissano, coordinadora del Centro de Investigación de nuestra Facultad de Educación y psicopedagoga del nivel inicial del Colegio del Carmen, advierte que es preciso recalcar que cuando se habla de “obligatorio”, se habla de la obligatoriedad del Estado de brindar el servicio. El objetivo principal de las políticas, apunta a la universalización del nivel inicial como alcance de la escolaridad a todos/as los/as niños/as en edad de asistir porque, en la actualidad, la cartografía de la educación temprana en nuestro país muestra una enorme heterogeneidad y pone en evidencia una brecha significativa entre los que están dentro y los que no lo están. “Universalización no es sinónimo de obligatoriedad de asistencia de los/as niños/as, sino que debe entenderse como obligatoriedad del Estado de garantizarla”, subraya. 

Avance educativo

Por otro lado, Pissano señala que diferentes investigaciones muestran que la escolarización temprana de los niños es un avance muy positivo a nivel educativo y que los especialistas determinan que la inversión educativa en la primera infancia es la más eficiente para reducir las desigualdades. 

“En este contexto es oportuno considerar los resultados de la última prueba internacional PISA, que comprobó que los alumnos de 15 años que cursaron más de un año de jardín tienen mejores resultados en matemática en nivel medio. La Argentina es uno de los diez países donde el jardín deja una huella mayor: los chicos argentinos que fueron al jardín lograron un rendimiento 10% más alto. En ningún otro país latinoamericano la diferencia fue tan amplia”, afirma.  En este sentido expresa que es posible pensar que la medida es necesaria por la ampliación de horizontes culturales que genera, por la compensación de diferencias sociales y por la reducción de los niveles de fracaso educativo en el ciclo primario y hasta secundario. “Cuanto antes le brindemos al niño y a la niña un ambiente educador, mejores resultados tendrán en sus aprendizajes posteriores. Todos sabemos, y no está en discusión, que el primer contexto educador es la familia. Pero cuando el jardín, de manera organizada, pone la cultura a disposición del niño, le otorga una gran ventaja”, asegura.

Cuestión emocional

Por su parte, la licenciada en psicología. Mariela Zachetti, profesora de la cátedra Psicología de la niñez de nuestra Facultad de Filosofía y Humanidades, plantea que muchos niños llegarán a la sala con pañales, la mamadera y el osito, incluso algunos no habrán cumplido todavía los tres años porque cumplen antes del 30 de junio. Explica que a esta edad, el niño no está preparado afectivamente para ajustarse a la institución porque todavía estará atravesando los restos del proceso de separación de las figuras de crianza y asumiendo la inclusión de los otros que no son mamá (o quien ocupe su función) en su mundo. Según Zachetti, se trata de un momento fundante para la construcción de la personalidad con procesos que tienen que ver con el desarrollo del afecto, con renuncias importantes, con las emociones, que no se deberían tramitar con la seño. También remarca que si bien muchos de estos niños si van a la guardería, el proceso de institucionalización no es el mismo que la escuela porque, a diferencia de esta, la guardería intenta ser como una casa para que el pequeño se quede. 

Con respecto a la cuestión educativa opina que los desniveles en los procesos de incorporación de conocimientos en los niños generalmente son recuperables, en cambio aquello que tiene que ver con lo emocional deja marcas tan profundas que sus efectos, de alguna manera, hacen ruido durante buena parte de la vida. Por eso recomienda que se considere al niño como una persona total, con sus afectos y necesidades, las cuales no son sólo de escolarización y que si se aprueba la obligatoriedad se cuente con la capacitación y los recursos necesarios para incluir a personas tan pequeñas en la escuela.

Desde adentro

Marilin Gamboa, directora desde 2010 a 2015 del Jardín de Infantes Merceditas Balcarce de San Martín, nos cuenta que es una acérrima defensora de las salas de tres en las escuelas públicas porque considera que la educación de la infancia, es decir el nivel inicial que va desde los 45 días hasta los cinco años,  es una educación de la que se ha valido especialmente aquellas personas de los sectores más acomodados que son quienes pueden pagar para dejar a sus hijos para salir a trabajar. De hecho en los colegios privados los más pequeños son anotados para guardar el lugar. “Los papás de sectores menos favorecidos también deben salir a trabajar y pierden la posibilidad de tener una educación más integral para sus niños por carecer de los medios económicos”, subraya. En este sentido, detalla que no debe tratarse de obligatoriedad sino de universalizar para dar oportunidad incluso a mamás que no trabajan. “Creo que está muy bien que el Estado intervenga para que puedan contar con esta posibilidad otros sectores como el interior, la ruralidad, barrios carenciados, para que se haga presente el cuidado y la educación a cargo de personas capacitadas”. 

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